esa era la sensación que tenía la tarde en la que me puse a trabajar en los souvenirs de mi sobrinita.Qué más se puede pedir: hacer manualidades bajo el cielo de Huerta Grande, sobre un tronco, rodeada de naturaleza y ese olorcito tan particular en el aire que solo se siente en las sierras.
En medio de tanta belleza y paz, me puse a cortar vidrios que luego soldé con la técnica de Tiffany, para hacer espejos. Ya voy a incluir alguna imagen de los terminados.
